Esa mujer

31 de mayo 2026 - 03:08

Entonces los días de playa parecían interminables. Llegabas a media mañana y aún seguías en el agua cuando el sol empezaba a esconderse en el horizonte. Y todavía querías más. El salitre, las olas del mar, la cara morena. En el mapa de tu piel cabían más minerales que en la tabla periódica. De vez en cuando levantabas la vista para comprobar si la sombrilla y tus padres seguían en su sitio. Todo iba bien. Y te sentías el dueño de aquella inmensidad. Las mareas, la arena seca, los vientos, la orilla y las rocas de los corrales… todo era tuyo. Esa playa, mi playa -con el adjetivo posesivo por........

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