Cabos sueltos |
02 de agosto 2026 - 03:10
Seguro que lo notan. Esta columna en verano se convierte en una tumbona y, no digo que me eche una siesta, pero me pongo a mirar, que es lo que a mí me gusta, a otro ritmo. Me recuesto a la sombra y veo pasar a las parejas amarteladas, a los solitarios distraídos, a los padres con sus niños, a los adolescentes con su algarabía, al vendedor ambulante con su pregón, a la nube silenciosa que no se detiene y al sol que se esconde tras ella; miro hasta que la cabeza volandera se va lejos con el pensamiento y ya no ve nada de lo que le pasa por delante de los ojos. Es como cuando estas muy metida en un libro que sigues leyendo y, de repente, te das cuenta de que te has salido de........