La que se avecina
Si en Ibiza ya veníamos arrastrando graves problemas estructurales y sociales, con la sangrienta partida de Risk desplegada por el anciano egomaníaco del tupé colorado, –que cada día muestra síntomas más evidentes de demencia y senectud–, y su homólogo genocida de Jerusalén, esta temporada se intuye antológica en más de un sentido.
El polvorín detonado en Oriente Medio definitivamente se ha propagado por toda la región y no tiene visos de amainar a corto plazo, así que la legión de turistas de alto copete que solían frecuentar los suntuosos complejos vacacionales construidos por los jeques autócratas de aquellas latitudes, van a tener que desplazar su periodo de asueto estival a destinos más occidentales, donde no suenen las sirenas ni sean precintados los espacios aéreos.
La coyuntura, es de cajón, va a traer a muchos más turistas del segmento del lujo a la isla y el fenómeno ya se está filtrando a las reservas. Como no teníamos bastantes hoteles de cinco estrellas –además de otros muchos que no poseen tal estatus burocrático pero se comercializan igual–, este año abren otros nuevos, antaño alojamientos de tipo familiar, y también tenemos operativo el Parador de Dalt Vila, que sólo tiene cuatro pero tarifa en........
