Diez millones de pasajeros en Ibiza

Hace ya algunos años que desde prácticamente todo el espectro político –Vox es la excepción–, se reconoce la necesidad de establecer controles y medidas que impidan que Ibiza siga creciendo en cuanto al número de turistas que nos llegan en temporada. Se coincide también en la obligatoriedad de establecer medidas que contribuyan a desaturar la isla y que tanto los residentes como los propios viajeros no tengan que padecer esta permanente sensación de vivir de atasco en atasco y de hormiguero en hormiguero.

Unos hablan de frenar el crecimiento y otros incluso apuestan por decrecer, pero la realidad es que no se aplican, ni por asomo, suficientes medidas correctoras que permitan alcanzar hasta el más modesto de los objetivos. Se avecina otro verano de locos, en el que a los isleños no nos quedará otro remedio que recluirnos en nuestras casas y esperar a que escampe el agobio para poder volver a respirar en paz.

Lo sorprendente y al mismo tiempo preocupante es que, a pesar del supuesto consenso político que existe al respecto, nadie se altera con las noticias relacionadas con el imparable crecimiento de las cifras turísticas, en una isla que no da para más. ¿Cómo es posible se hayan autorizado vuelos para........

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