El Parador, un éxito colectivo |
Hacerse viejo no es fácil. Y no solo porque las articulaciones ya no responden como antes y cada día aparece un nuevo achaque. Lo difícil es percatarse de que llega el momento de echarse a un lado y de que querer perpetuarse o reivindicarse conduce, invariablemente, a un único destino: el ridículo. Es un mal del que no se libran muchos expolíticos, que añoran los momentos de gloria vividos y cuya mayor pesadilla es ser olvidados por la historia. Porque el olvido es como una doble muerte.
Y entre los momentos estelares de Ibiza pasará a los........