Un rifirrafe playero en Ibiza |
PLAYA SES SALINES EN UNA IMAGEN DE ARCHIVO / Juan Antonio Riera
Llegó solo a ses Salines. Eran las doce de la mañana y la playa estaba casi vacía: un lunes de mayo obrando su magia para regocijo de unos pocos afortunados. En lugar de plantar la sombrilla en cualquiera de los múltiples metros cuadrados que tenía a su completa disposición, optó por saltar la cuerda que delimita la zona protegida de las dunas, subir unos metros e instalarse allí. Para sorpresa de nadie, salieron sapos y culebras de su boca cuando se le recordó,........