Estás vivo, pero muerto a todos los efectos
Personal sanitario en un hospital / Iñaki Osorio
Un hombre, vivo, ha estado muerto cuatro días en Ibiza por un error burocrático. Quizás alguien se olvidó las gafas y la presbicia hizo que marcara una casilla en lugar de otra, o las prisas, o este calor que nos tiene tumefactos los cerebros. Un fallo en el engranaje monstruoso de la Administración determina la vida y la muerte, y a partir de ahí, ni la evidencia pasmosa -‘oiga, que estoy vivo, míreme’- puede modificar esa realidad paralela que se define en la oscuridad del papeleo informático. En un instante, la situación........
