Vejados tras morir: la historia de dos animales

Ya desde niño se me ha hecho muy cuesta arriba asimilar nuestra secular desmesura con los animales: su explotación abusiva para el sostenimiento y la gloria de la civilización humana. ¿Acaso no es suficiente que les demos muerte para apropiarnos de su carne? ¿Tampoco lo es que sometamos a muchos de ellos a terribles experimentos de laboratorio para que la ciencia médica prolongue nuestras vidas? No para algunos. Y eso que podría poner muchos otros ejemplos de su utilización.

No contentos con la enorme carga que les imponemos, aún hay personas que aspiran a obtener mayor provecho usándolos como víctimas de los ocios violentos que practican. Total, ¿a quién se van a quejar estos de su conducta? ¿A la conciencia de sus verdugos? Es sorda y ciega, como la de todos; hecha de un dios que permite tales cosas.

No les basta −o desechan− las incontables maneras que existen hoy día para canalizar el tiempo libre. Muchas, sobradamente entretenidas, además de didácticas. Sin embargo, todas palidecen ante sus grandes pasiones, sea la caza o, aquí en España, los llamados festejos taurinos, aunque tampoco el resto de la ‘civilizada’ Europa está libre de pecado. Y si no, por........

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