La radio y la gloria |
En un mundo donde todo reclama nuestra atención de manera salvaje, permitidme que dedique este espacio hoy a la radio, ahora que acabamos de celebrar su día mundial. Se conforma con ser escuchada. Y en esa renuncia a abarcarlo todo hay una forma sutil de elegancia. No está en el centro del salón ni nos abstrae del mundo llevándonos de una historia a otra cada diez segundos, con una sucesión infinita de estímulos. La radio habita el espacio con discreción. Es un hilo invisible que atraviesa la cocina, el coche, el despacho, sin expulsar nada de su lugar. También las conversaciones........