El día que Oriana Fallaci me vio desnudo

El dolor era cada vez mayor. La voz del profesor sonaba como un martillazo en mi cabeza. Tenía un libro en la mano y hablaba de él apasionadamente. Lo abría, lo cerraba, hacía sonar las hojas al pasarlas hacia adelante y hacia atrás como si fueran un manojo de cartas. ¡Crrrrsh!  ¡Crrrrsh!  ¡Crrrrsh!  

Cada uno de esos sonidos retumbaba en mi sien de manera estremecedora. Intentaba sobreponerme a aquellos profundos latidos para escuchar la presentación de Oriana Fallaci, la periodista, escritora y reportera de guerra italiana.

—Era incisiva, apasionada, personal hasta la insolencia —subrayó el profesor—. Sus entrevistas se leen como si fueran obras de teatro.

Luego, mientras comentaba su labor como reportera de guerra, hizo sonar otra vez las páginas del libro. ¡Crrrrsh!  ¡Crrrrsh!  ¡Crrrrsh!  Dijo que los reportes de Oriana para la revista italiana L'Europeo son clásicos del género, porque su periodismo era narrativo, literario, subjetivo.

—Cubrió la guerra de Vietnam —detalló el profesor—, el conflicto en Oriente Medio, la matanza de Tlatelolco en México, donde fue herida de bala, y la guerra indo-pakistaní.

—También la invasión soviética de Checoslovaquia —le recordó Chinea, uno de mis compañeros de aula.

El profesor no supo cómo manejar aquel dato y prefirió hacer sonar otra vez el libro. ¡Crrrrsh!  ¡Crrrrsh!  ¡Crrrrsh!  Luego, cuando se apagaron los murmullos, recalcó que el periodismo de Fallaci era profundamente comprometido, y que en sus crónicas mezclaba hechos, emociones y reflexiones filosóficas.

El dolor era ya insoportable. Había comenzado la presentación de las personalidades incluidas en Entrevista con la Historia. Aquellos nombres sonaban como un tambor dentro de mi cabeza. Sentía unos latidos muy fuertes en la encía, como si el corazón estuviera enviando toda mi sangre hacia allí.

Henry Kissinger, ¡pum!, Nguyen Van Thieu, ¡pum!, el general Giap, ¡pum!, Norodom Sihanuk, ¡pum!, Golda Meir, ¡pum! Yasser Arafat, ¡pum! George Habash, ¡pum!, Hussein de Jordania, ¡pum!, Indira........

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