Cuando los mudos de la montaña deciden hablar

Camilo Venegas asalta, con su nueva novela, ese cenáculo secreto donde se debaten las obras literarias que se deben leer. Lo hace sin exigir un fusil AKM y se mete profundo en uno de los vericuetos más desconocidos de la Cuba de mediados de los 80 del siglo pasado.

Los escenarios son tan diferentes como los propios personajes que los conforman. Es decir, sus sentimientos, los antecedentes y los sucesos que se deslizan en dos planos antípodas: entre El Vedado, en una Habana de privilegios, y en la zona montañosa del Escambray, al centro de la Isla, en las riberas del lago Hanabanilla.

Esos dos universos de la novela Los mudos de la montaña (Libros del Fogonero, 2026), están unidos por el narrador en primera persona: un joven de procedencia campesina que se gradúa de Periodismo en la capital y pide ser enviado a realizar las prácticas de campo en un lugar remoto.

Esta es una novela de descubrimientos. Aunque su motor impulsor es el amor, y justo en esas escenas están los mejores momentos de la historia, Los mudos de la montaña trata de ser un aguafuerte de la realidad de un país atenazado por el socialismo real y por un estilo de vida cada vez más soviético.

La tarea es realizar una serie de reportajes en los campesinos del Escambray, con el espejo del enorme embalse que casi llega al nivel de personaje. Para ello........

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