M.Rajoy y ZZ |
Llevamos casi tres años de acoso a un Gobierno legítimo, con la Constitución en la mano. Aunque, en realidad, desde que el conservadurismo español se repuso de la pérdida de la Dictadura (podríamos señalar 1994, la fecha del encumbramiento de Aznar como heredero de Fraga Iribarne), ningún Gobierno progresista es legítimo. Porque España es de ellos, del conservadurismo empresarial -luego mediático,que diría I.Escolar-, judicial, eclesiástico, social…De forma que todo vale para derrocarlo.
He visto de todo. Por ejemplo, cómo el PP ha bloqueado la renovación del Consejo General del Poder Judicial, en puro fraude constitucional, para ir copando mediante nombramientos discrecionales las mayorías y las presidencias de los más altos órganos judiciales. Y, a partir de ahí, instrucciones sin límites (o acotadas, a sigún de quién se trate), sentencias, manejo de los plazos y calendarios judiciales verdaderamente obscenos.
El prestigioso catedrático de derecho Penal, Quintero Olivares, subrayaba cómo para imponer la condena de los EREs manejaron la inferencia argumental, que “es todo lo contrario a la presencia de una prueba”, para concluir que “el presidente autonómico y sus consejeros y viceconsejeros, por razón de su cargo, tenían que saber que algo anormal estaba sucediendo”.
Por el contrario, y manejando estrictamente las garantías jurídico penales, se declaró que no se había acreditado que Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid y líder del PP, tuviera conocimiento de la maraña de corrupción que supuraba su Gobierno y su Partido.
Las interpretaciones creativas del concepto de malversación para boicotear la aplicación de la Ley de Amnistía o la degradación del concepto de autoría para condenar al Fiscal General por hechos que pudiera haber realizado alguien “de su entorno”, al margen de........