El cinismo, la guerra y las operaciones militares |
Es evidente que la Guerra es un fenómeno que fuerza la Política, cuando esta no tiene recursos ya para conseguir sus fines, que por otra parte en estados tradicionalmente de derecho tiene como finalidad suprema el bien común de la comunidad administrada.Si analizamos la guerras que se han sucedido en la Historia, sin ser en absoluto exhaustivos, comprobaremos que estas han tenido como causas, la religión, la economía, las plagas y el hambre, el expansionismo imperial, la ideología revolucionaria, la tiranía de ciertos dirigentes autocráticos y el desorden intelectual de ciertos líderes que se han sentido por encima de los dioses, y también una combinación de todas ellas, con cierta dosis variable de cada una; en cualquier caso la guerra es política pero una política fracasada por el que la impone.En todas ellas, existen movimientos informativos que crean conciencia en los propios y en los ajenos, normalmente distintas, y el más astuto de los contrincantes es aquel que gana su guerra sin establecer el típico combate que caracteriza a estos sucesos tan frecuentes como costosos en sufrimiento, como enunciara el gran Sun Tzu hace más de 2500 años, aunque nunca el célebre filósofo-estratega renunciara con estas estratagemas a ganar las suyas.Estamos en un momento estratégico en el que la guerra no se declara, se impone, la imponen los fuertes a los considerados más débiles, aunque el resultado final no sea equivalente a los supuestos iniciales. Las experiencias de las guerras de Ucrania e Irán nos dan motivos más que suficientes para destacar el “cinismo de la guerra”, y sobre todo de sus dirigentes.Hay momentos en que alguna fuerza política, o al menos sus seguidores, fuerzan la ideología para reclamar la intervención de las Fuerzas Armadas en un conflicto en el que una adecuada política interior sería suficiente para evitarla. Recuerdo la lectura de un intenso libro hace dos veranos, “El Ejército y la II República”, del historiador Coronel Baldovín, construido a base del Boletín Oficial del Estado de la época (entonces Gaceta de Madrid), recorriendo........