Nuestra odisea como canarios

Canarias es inquietante como cualquier persona a la que ayudo a creer en sí, a sentirse bien y a realizarse. Sin embargo, mi papel de psicoterapeuta es menos conflictivo que hacer de espejo de lo que los canarios somos como pueblo: recibiré palos de un lado y de otro, sobre todo de políticos. Yo, como canario de hoy, siento a mi pueblo dentro de mí. Somos la encarnación viva de una comunidad que se ha reconstruido superando penalidades históricas. Esta reflexión surge tras mi artículo sobre cuándo y cómo llegaron los protoguanches. Aquellas líneas —sobre los recientes hallazgos en pirámides del norte de Tenerife— generaron rico diálogo con el periodista J. R. Díaz en El Rompeolas, en una crónica existencial más allá de los datos temporales, que tampoco debemos olvidar:

TODO LO CANARIO ES MISTERIOSO

La teoría clásica del poblamiento próximo —en torno a la Era Cristiana, inducido por Roma o Cartago— se fortalece por los restos humanos detectados por Carbono 14. Sin embargo, la ausencia total de metal y gallinas, a mí me cuestiona esa hipótesis.

La teoría milenaria. El método OSL o de luminiscencia da fecha de la última exposición solar de minerales enterrados. Así, los sedimentos y cerámica de Lanzarote y Fuerteventura, como las pirámides de Tenerife son datados entre 2.500 y 3.000 a. C. Esto encaja con la desertización del Sahara y apunta a una cultura neolítica muy antigua, adyacente a Egipto, que se fue desplazando hacia el norte africano. Posteriormente, se........

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