Cuando se decide poner a Canarias primero

Ha ocurrido! El Parlamento de Canarias ha dado luz verde al que ya se considera el primer gran consenso político de la legislatura: la modificación de la Ley de Ordenación del Turismo para introducir la obligatoriedad progresiva de camas elevables en la planta alojativa del archipiélago. La iniciativa, impulsada por el Partido Socialista Obrero Español, contó con el rápido apoyo previo de Partido Popular y Asamblea Majorera, obteniendo, tras un intenso debate interno en la agrupación de Coalición Canaria en Tenerife, el apoyo del resto de partidos políticos representados. Este acuerdo es importantísimo para la clase obrera canaria, representa un hito en una legislatura marcada hasta ahora por la fragmentación, así como por el escepticismo entre bloques, y sitúa en el centro del debate la mejora de la salud laboral de las camareras de piso, uno de los colectivos más vulnerables dentro del sector turístico. La incorporación de camas elevables responde a una reivindicación histórica: reducir las lesiones musculoesqueléticas derivadas de tareas repetitivas y posturas forzadas, en un entorno donde la carga física del trabajo es especialmente elevada. La norma aprobada establece un calendario de implantación progresivo, con el objetivo de compatibilizar la mejora de las condiciones laborales con la capacidad de adaptación del sector. En el caso de los hoteles de cuatro y cinco estrellas, se fija la obligación de contar con al menos un 25% de camas elevables antes de finales de 2027, alcanzando el 100% de implantación antes de 2033. Uno de los elementos clave para el amplio respaldo político ha sido la introducción de mecanismos de flexibilidad. La normativa contempla excepciones específicas para alojamientos pequeños o de carácter familiar, especialmente en territorios como El Hierro o La Gomera, donde el modelo turístico difiere notablemente del de las islas capitalinas. Estas islas habían expresado, a través de formaciones como la Agrupación Herreña Independiente, su preocupación por el impacto de una normativa uniforme en contextos económicos más frágiles. Las excepciones introducidas han sido determinantes para suavizar estas reticencias. El papel de Coalición Canaria ha sido especialmente relevante. La formación que lidera el Gobierno autonómico protagonizó un debate interno intenso, marcado por la necesidad de equilibrar la protección de los trabajadores con la competitividad del sector turístico. Finalmente, su respaldo ha sido interpretado como una apuesta por un modelo que combina modernización, sostenibilidad social y diálogo institucional. En el plano económico, la medida se apoya en herramientas que buscan facilitar su implementación. Por un lado, las inversiones necesarias podrán acogerse a la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC), lo que permite a las empresas reinvertir beneficios con ventajas fiscales. Este doble enfoque -incentivos fiscales y subvenciones directas- contribuye a generar un equilibrio entre las exigencias normativas y la realidad empresarial. Para el sector turístico, supone una oportunidad de modernización que, además, puede repercutir positivamente en la calidad del servicio y en la imagen del destino. Para las trabajadoras, representa un avance tangible en la mejora de sus condiciones laborales. Es para estar orgullosos. La aprobación de esta reforma marca un punto de inflexión, una postura de entendimiento más amplio, fundamentalmente gracias a la mano izquierda de Asamblea Majorera. La capacidad de las principales fuerzas políticas de alcanzar un acuerdo en torno a un objetivo común que mejora la vida laboral de las personas siempre es motivo de celebración, y es que la gran victoria de la izquierda no es tener el poder, eso es una quimera, pues nunca lo tiene. Lo verdaderamente sustantivo es lograr que quien verdaderamente detenta el poder, que es el capital, ceda. La izquierda, si no participa en el mercado, por definición, a lo único que puede aspirar es a hacer alguna ley que dé una mayor igualdad a quienes viven a su amparo. Felicidades por el progreso.


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