Leer Canarias

Si hay algo especialmente transformador es el tiempo. El tiempo cambia las cosas y, más aún en esta isla en la que, en estos últimos años, parece que las estaciones se mezlan y, de repente, en verano cae la del pulpo mientras la panza de burro no nos deja respirar en pleno diciembre. A veces, incluso, la calima cambia el color del aire y lo que hasta ahora había sido azul, se vuelve amarillo, como si el día se hubiera convertido en un desierto. El tiempo es así, mudable.

Al principio, tanto cambio desconcierta, puede incluso resultar incómodo, porque ahora no toca, porque las estaciones siempre han sido las que son, porque la tradición manda, así que por qué este empeño en desvirtuarlo todo, con lo ordenaditos que estábamos, mi niña: cada cosa en su sitio bien puesta, para que ahora venga un viento nuevo, e incluso, una borrasca con nombre y tengamos que hacer hueco, como si fuera fácil dejar espacio a tanta novedad.

Pero las cosas cambian, y este cambio no solo afecta a los paisajes, sino........

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