menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Un tal Martínez

14 0
21.03.2026

Ni Pedro Sánchez ni Zapatero han hecho crecer al PSOE en Castilla León. Ha sido un tal Carlos Martínez, el alcalde de Soria del que nadie había oído hablar y que llevaba como único bagaje su gestión práctica y eficaz, sin alharacas, sin argumentarios y sin relatos elaborados por una pléyade de asesores. Así, a pelo, ha sido capaz de detener una debacle anunciada desde los fracasos estrepitosos de Extremadura y Aragón. Parece que le había ofrecido un pacto a Mañueco para que gobernara la lista más votada, pero éste le dijo que con el sanchismo no pactaría jamás.

No sé si es aventurado decir que otro PSOE es posible, o si esto es un toque de atención advirtiendo que con la política de líderes unipersonales no se llega demasiado lejos. Imagino que debe haber muchos votantes de izquierda que se decidirían por los socialistas si cambiaran los modos con que se ha desenvuelto su líder en los últimos años. Lo de Castilla León parece indicar que esto todavía puede ser así. Carlos Martínez era un desconocido en la política nacional hasta hace dos días. Todavía lo es y a muchos les resulta más sencillo referirse a él como el ex alcalde de Soria que por su nombre y apellido. Con todo el respeto para la gente de Soria, para mí esa provincia no existía más que en las fantasías de Antonio Machado y en los montes de Valsaín que dan un pino excelente. Pero Soria era la Numancia resistente de la historia y, renaciendo del olvido, ha venido a decir aquí estoy yo.

El tal Carlos Martínez se ha convertido en un símbolo, en la esperanza del renacer de otros modos. No estoy seguro de que en esta selva de ambiciones rodeada de secretos y tramas vaya a prosperar. Menos mal que Sánchez no tenía a mano a un ministro castellano para quemarlo en la hoguera de las elecciones, que es como la hoguera de las vanidades. Podría haber sido Óscar Puente, que es de Valladolid, y otro gallo le hubiera cantado. Los resultados están ahí, y en lugar de bajar, tal como era la tendencia, ha subido dos escaños en las Cortes regionales. Quién iba a decir que de esa Soria oscura y silenciosa, casi anónima en el panorama nacional, fuera a alumbrarse una solución de renovación, un héroe subido en un borrico para hacerle frente a don Pelayo.

Sin embargo no las tengo todas conmigo. No escucho desde el oficialismo los cánticos de reconocimiento al sorpresivo triunfo de Martínez. Todavía hay quien afirma que lo que triunfó fue el No a la Guerra, la némesis de Trump y las arengas de Sánchez y Zapatero. Solo Sergio del Molino hace el panegírico de la situación en una columna de El País. Es una lástima que esto pase sin pena ni gloria. Ahora hay que prepararse para las andaluzas y pretenderán hacer lo mismo con María Jesús Montero, pero no es igual. Ni en Ferraz ni en Moncloa se han dado cuenta de dónde está el fallo. Hay partido y equipo, pero es necesario mover el banquillo para que la gente vuelva a ilusionarse.


© Diario de Avisos