El guardián que cayó

En la tarde del miércoles 4 de marzo, cuando el día comenzaba a apagarse, un estruendo inesperado rompió la calma. En apenas unos instantes caía uno de los elementos más queridos y reconocibles del paisaje realejero: el histórico drago de San Francisco. Con su desplome desaparecía una huella que durante varios siglos formó parte de la vida cotidiana y de la memoria colectiva del municipio. Las reacciones no tardaron en llegar. Vecinos, colectivos culturales y amantes del patrimonio natural expresaron su tristeza ante la pérdida de........

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