La mujer de rojo |
Me enamoré, en la madrugada de los Oscar, de la actriz noruega Renate Reinsve, que estuvo a punto de ser carpintera y casi gana un Oscar. Es la protagonista de Valor sentimental, que triunfó como mejor película extranjera en la ceremonia de Los Ángeles. Se presentó con un traje rojo de Louis Vuitton que rompía. Qué maravilla. Además, derrochó sonrisas y simpatía y posó con extrema naturalidad para las cámaras de los fotógrafos de todo el mundo. Ella misma ha comentado que, ante la ausencia de papeles, antes de ganar en Cannes el premio a la mejor actriz en la película La peor persona del mundo, antes de ser nominada en los Bafta y antes de su nominación al Oscar a la mejor actriz en la ceremonia de los grandes premios del cine, estuvo a punto de tirar la toalla. “Me eché en la cama y me dije, ¿qué hago yo en este negocio? Y al día siguiente llegó la oferta para protagonizar La peor persona del mundo”. Es una mujer impresionante, de 1,78 de estatura, y apareció con un traje elegante y sencillo y unas sandalias de tacón a tono, cercana y sonriente; y no como esos actores españoles, tipo Bardem, que creen que inventaron el cine y que lo usan para reivindicar sus ideas políticas. A mí los Bardenes me provocan acidez de estómago. Están en su derecho de reivindicar lo que quieran, pero eligen mal los lugares para hacerlo. Es una opinión, acepto las contrarias. Vuelvo con Renate: el cine noruego, el rodado para exhibir en las salas y el de las plataformas de televisión en forma de series, me encanta. El nórdico en general. El sueco Bergman era pesado, rebuscado y lento, pero sus primos son fantásticos y hacen comedia y cine de acción muy atractivos. Yo soy, a partir de ahora, un fan de Renate Reinsve. Ah, y de Louis Vuitton.