La ignorancia

Refugiados como estamos en el paraíso, no nos damos cuenta de cómo se está poniendo el mundo. Estoy seguro de que les pregunto a los desocupados clientes de cualquier tienda de un centro comercial por lo que está ocurriendo y no lo saben. No les interesa cómo podrán llegar a fin de mes dentro de un semestre y tampoco la terrible crisis económica que inevitablemente está por llegar. Claro que en las crisis siempre ganan unos y pierden otros. Ganan los de siempre. Ocurrió, incluso, en las fechas más terribles para la sanidad mundial, como fue la pandemia del covid. Del covid salieron unos pocos ricos (los socios de los laboratorios y algunos aprovechados en España) y un montón de muertos. De esta nueva crisis del petróleo se aprovechan los especuladores. Estamos ante una ruleta rusa, pero somos tan zoquetes que creemos que alguien va a arreglarlo todo y que nuestro papel debe ser el de la más miserable resignación. Los jóvenes están más pendientes de la diversión de cada fin de semana y de programar su ocio que de lo que ocurre en Irán y se irradia al mundo. Como casi nadie lee, sino que ven en la tele la Isla de los Famosos, pues pocos se enteran. Se asombrarían ustedes de lo que opinan los encuestados. La mayoría de ellos no sabe que sobre territorio de Oriente Medio se libra la tercera guerra mundial, o al menos sus inicios. A mí no me asusta la guerra, que tarde o temprano va a afectarnos. A mí me aterra la indiferencia de la población y su ignorancia más supina de lo que ocurre en el mundo. Quizá porque estas islas perdidas en el mar contienen una gran carga de surrealismo, que incluye la ignorancia absoluta. Me asusta esa ignorancia y la huida hacia delante de quienes han perdido la partida contra la estupidez, la brutalidad y el desatino.


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