El rescate |
Si precisa, exitosa y de resultados futuros impredecibles fue la misión lunar Artemis II, el rescate en el Pacífico de la pequeña nave no fue menos espectacular. Las imágenes ofrecidas por la NASA y difundidas por las principales cadenas norteamericanas resultaron realmente soberbias y cinematográficas, desde el amerizaje de la nave espacial al acceso de los astronautas a los helicópteros, su llegada al barco de la Armada USA, que navegaba frente a la costa de San Diego (California), y a la labor de los rescatadores, perfectamente sincronizada y sin un solo fallo visible. La guinda la puso la comandante de uno de los helicópteros de rescate, que era una belleza y que captó la atención de las cámaras, abrazando a sus compañeros de las otras tres enormes aeronaves que participaron en la extracción de los astronautas. La nueva misión de la NASA revela que la carrera espacial se ha reiniciado y que pronto tendremos gente en la Luna. Esto no hay quien lo pare y los cincuenta y siete años de paréntesis han servido para que la NASA se ponga las pilas e insista en su trascendental tarea. En el momento en que escribo, que son las cuatro de la madrugada, me encuentro mareado tras tantas horas de televisión. Llevo unas ocho siguiendo, paso a paso, el regreso a la Tierra de los astronautas de la expedición Artemis II. Las cadenas españolas de TV, incluida la pública, a lo suyo, a Ábalos, a Koldo, a Miss Asturias, a los abominables programas del corazón y a los realities. Qué vergüenza, cuando la Tierra sigue conquistando el espacio y cuando acontecimientos internacionales reclaman la atención del espectador. Nada vende más para un público analfabeto que un chismorreo. Desde luego, en este país las facultades de periodismo, una de las cuales ayudé decisivamente a crear, no sirven absolutamente para nada. Sólo parecen fábricas de burros. Pido perdón a los jumentos.