Actores y periodistas |
Periodistas y actores componen hoy la España negra. Unos y otros hemos tomado partido. Los periodistas somos sectarios (de un lado y de otro) y los actores se han convertido en propagadores de ideologías (sobre todo las de la izquierda radical), bajo el paraguas del anti belicismo. Son anti belicistas pero no miran hacia dentro de los países a los que defienden. Las guerras de Trump son impresentables, pero lo que ocurre en Irán contra las mujeres es indefendible y lo que pasaba en Gaza era puro terrorismo y sumisión del pueblo. No digamos lo de ETA en España, terror puro y duro. Asesinos. La cerrazón de algunos sólo se puede entender desde el interés propio que su actitud conlleva. Antañazo, los periodistas deportivos éramos capaces de disimular determinados colores cuando hacíamos la crónica de un partido de fútbol; ahora somos miembros de los equipos. Y esto se puede aplicar a quienes informan desde una guerra: parecen soldados, no observadores lo más imparciales posibles. Yo he visto actuar a Hamás en la franja, repartiendo dólares en las esquinas para ganarse a los ciudadanos para la causa. Los israelitas no son querubines, pero el de Israel es un pueblo que se defiende. Ni siquiera es el responsable del reparto de unas tierras que no eran de nadie para crear un estado moderno, donde se desarrollan tecnologías impresionantes. España sufre un déficit moral importante, aunque Sánchez esta vez tenga razón. El hecho de vivir subyugada durante años por una dictadura marca y todo lo que sigue es rechazo a ella. Yo admiro a figuras como las de Adolfo Suárez, Felipe González y Aznar: supieron poner a España en el mundo y no se andaban con pollabobadas. Cuanado tuvieron que dejar el poder, lo dejaron. Los periodistas y los actores hemos equivocado nuestro papel: queremos actuar desde el partidismo y el sectarismo y en el pecado les irá la penitencia. A mí también, seguramente.