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Rufián, Marx y Groucho

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24.03.2026

24 de marzo 2026 - 03:07

Muy loable el intento de Gabriel Rufián de unir a la izquierda del PSOE para luchar contra el avance del fascismo en España, en el mundo. Pero mucho me temo que será, otra vez, un intento infructuoso. En la historia contemporánea de España solo una vez se produjo tal cosa, con la creación del Frente Popular en el 36. Fue consecuencia del llamado bienio negro de gobierno de las derechas. Aquel año, en efecto, el Frente Popular ganó las elecciones. Y la reacción de la derecha fue provocar la Guerra Civil que asoló el país durante tres años y trajo una dictadura militar que duró casi cuatro décadas. En España tenemos la derecha más reaccionaria de Europa. Nunca ha sido democrática y solo ha tolerado la democracia por conveniencia. En cuanto ha visto en peligro su posición socioeconómica ha recurrido a la violencia. España ha sido siempre su cortijo, la democracia era concebida solo como forma de participación en la política… de ellos, nunca de la clase trabajadora. Es lo que hay todavía: lo vemos a diario en las televisiones y las redes sociales, que llenan de insultos, bulos, fake news, amenazas, manipulación… Ya no se distingue a la extrema derecha de la derecha extremada que es el PP. Y eso es lo que nos viene, si no ponemos algún remedio para evitarlo. Y el remedio incluye la unidad de la izquierda.

Pero para que la izquierda se una es preciso aparcar muchos supuestos ideológicos. Unos, porque no han funcionado: la URSS, Cuba, China y todos los países donde se ha tratado de implantar el comunismo han sido estados fracasados. Sí, también China: no me digan que aquello es comunismo. Es capitalismo de Estado, sin libertades. Eso no es comunismo. Otros supuestos, porque son utopías que hacen que el proceso para alcanzarlas se desvanezca en proclamas de máximos, confundiendo la realidad con el deseo. Falta pragmatismo. Falta proceso, dar los pasos partiendo siempre de la realidad del momento, no del resultado final al que se quiere llegar. Falta realismo. Baño de realidad, no de utopías ni de ideología. Las ideologías solo sirven si se convierten en realidades que conducen a la felicidad del Ser Humano en este mundo. No se toma el cielo por asalto. Se toma con política. Con unidad.

El intento de Rufián podría ser otra oportunidad más entre las habidas últimamente. Si fracasa, ya sabemos lo que se nos viene encima. Así que… o Marx, Carlos; o Marx, Groucho. A ver.

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