Lutería Nacional
19 de diciembre 2025 - 03:07
Una semanita, qué digo una semanita, veinticuatro horas; sí, eso: que me dieran las riendas del gobierno veinticuatro horas nada más. Verías tú cómo incluso me sobraría tiempo para meter en cintura a más de la mitad del país. Sí, eso: veinticuatro horas, nada más.» El quebradizo cabello atusado hacia atrás por un pegajoso cóctel de sudor y agua de colonia; los carrillos grasos y pintones, el parloteo atufante y trapajoso, el discurso ametrallado de ocurrencias y como dispuesto a la remanguillé, el mal disimulado tambaleo del corpachón apontocado a duras penas contra la barra de madera…, denotaban en Arístides Requejo Benjumea el tránsito de la primera a la segunda fase de la cogorza de padre y muy señor........
