Ilusos e ilusionistas
09 de enero 2026 - 03:07
Me impone tu silencio, tan solo roto por el breve epitafio y el óvalo de cerámica que inmortaliza la imagen de un semblante bien rasurado al que el fotógrafo de estudio no supo arrancarle una sonrisa. Y me impone cada vez más el cercano enmudecimiento final que, antes o después, a todos nos depara. No somos nadie. Sí, es una pena que te hayas ido sin que jamás hubiéramos aprovechado antes la oportunidad de manifestar lo que sentíamos el uno por el otro y desembuchar algunas cosas que calladas percuden la conciencia. Nada importantes para el mundo, pero sí al menos para ti y para mí. En cualquier caso, te las confesaré, por más que sea ya demasiado tarde y por más que no puedas escucharme, como tampoco........
