Las procesiones están bien, pero no bastan |
31 de marzo 2026 - 03:10
Una vez pasado el Miércoles de Ceniza, toda España adquiere una gran pujanza cofradiera, con sus Cristos y sus Vírgenes en sus pasos. Pero con toda esta belleza litúrgica y devocional, ¿cómo están llevando los cofrades, estos momentos de la Semana Santa, en un mundo lleno de crisis? Hago esta pregunta porque, nos encontramos a gentes que se llaman cofrades pero que, en realidad, piensan, actúan y valoran estas cosas como paganos. Tales son los casos de quienes frecuentan las iglesias y los ambientes cofrades, y al mismo tiempo fomentan y mantienen una gran ambición por el prestigio social. Están en un error, pues los cultos que Dios espera de las Hermandades son ante todo amor y justicia. Ni la ceniza, ni el ayuno, ni la oración, ni las saetas, ni las medallas, ni las insignias, ni los capirotes valen nada si son sólo actos externos. Implantar el reino de Dios sólo está en el gratificante camino de amar y servir. En todos los lugares en que se juegue la causa de los pobres, allí deben estar las Hermandades, allí deben estar los cofrades.
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