El verano de Heidegger
20 de julio 2026 - 03:09
Cada verano, cuando las ciudades se llenaban de turistas y el ruido parecía adueñarse de Europa, Martin Heidegger emprendía el camino contrario. Abandonaba la universidad y regresaba a una pequeña cabaña de madera en Todtnauberg, un diminuto pueblo de la Selva Negra alemana. Aquel refugio, situado a más de mil metros de altitud, no era un lugar de descanso en el sentido habitual. Para él era un laboratorio de ideas. La cabaña era sorprendentemente sencilla. Apenas contaba con una mesa, una estufa, algunos libros y una ventana abierta al bosque. Sin electricidad durante muchos años y rodeado únicamente por abetos, prados y........
