Cuando la política deja de ser realista
16 de febrero 2026 - 03:08
Desde Maquiavelo, la política se entendió como un juego de realismo: el poder se sostiene entendiendo la naturaleza humana y adaptándose a los límites de la realidad, eso es lo que dicta la soberanía popular. El príncipe debía conocer el miedo, la ambición y la corrupción, y maniobrar en consecuencia. Pero hoy, muchas democracias muestran un fenómeno nuevo: la política ha dejado de ser realista y se dirige no hacia utopías, sino hacia irrealidades construidas, que terminan siendo autónomas y a veces incontrolables.
Nietzsche advertía sobre los “falsos valores” y cómo las creencias colectivas podían volverse fuerzas que........
