Limón |
01 de abril 2026 - 03:10
De sabor agridulce en la calle Montalbán de Granada, el evento, sobre Joe Strummer, el sábado, José Antonio García, la tarde, la gente, las premisas, Strummer, Almería, Cabo de Gata. Y va José Antonio y empieza diciendo esta es una cinta de casete que me regaló Joe Strummer y yo le regalé una de Camarón de La Isla, sin introducir nada, sin pedir que se calle la peña, que no se calla, sin explicar nada sobre de qué va la cosa, y venga con la cinta y él a su mesa de mezclas, y la peña a su rollo, esta vez por fin sin sillitas, en plan discoteca y cervecita, cubatita, mojito (que no admite diminutivo) y suena todo a reggae y me digo ostia que guay, la música inédita de Joe Strummer, pero qué raro suena, qué documento sonoro que empieza a sonar a Bob Marley, pero es que es Bob Marley, le regaló una cinta de reggae como el que regala una cinta grabada de reggeton, y ya está, qué documento, y se hace fotos con fans, y firma discos, y los otros, Esperanza y Dudanski hacen lo mismo pero por lo menos Dudanski, predecesor de los predecesores, squatter londinense pre-punk, como Strummer, con Strummer, con los 101’ers, con Palm Olive, con Esperanza, pone otra cintita, solo que esta vez si hay algo original que grabaron los 101’ers, y me voy al baño, y vuelvo y suenan los beatles, í’m down, y qué tienen que ver ahora los beatles, es que también le regaló a Dudanski una cinta grabada de los beatles, no, es que tocaban esa canción de los Beatles, y sweet Jane de la velvet/Lou Reed, Y nos vamos. El lemon rock es un lugar de puta madre, pero no he ido en mi primera vez al mejor evento. Al menos estoy donde están, y también me voy de donde están. En el rincón de Lorca, un restaurante que se ubica donde detuvieron a Lorca, los manteles de papel evocan su estancia allí y el suceso, la casa de los Rosales, falangistas, amigos, no cuadra, sí cuadra, porque a Federico le daban igual unos que otros y esta familia eran sus amigos, lo dijo Dalí, inmenso amigo de Federico, era el ser más apolítico del mundo y ahora esa casa es un parque temático de la detención de Lorca donde puedes comer pastizalmente entre su piano, su máquina de escribir y el aroma a pastiche lorquiano con castizo ambiente de lujo granadino, Strummer habría flipado aquí, bueno, Strummer habría flipado en general, y se habría ido a beber hasta que den la campana londinense del toque de queda alcohólico, o sea nunca.
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