TEOCRACIAS, columna de Martín Santiváñez |
La pretensión de la verdad absoluta es propia de las religiones, también de las religiones políticas. Antes, en los albores del cristianismo, estas pretensiones desmedidas y tiránicas tenían un nombre adecuado: herejías. Ahora, en un mundo posmoderno de relativismos evanescentes, las herejías se multiplican infectando movimientos políticos dotados de ideologías para todo uso, de todo calibre. Cuando no se cree en la verdad, cualquier cosa es verdadera, sobre todo en época........