OZYMANDIAS, columna de Martín Santiváñez
Ante una nueva elección conviene recordar la realidad de toda potestas: el poder tiene fecha de caducidad, está condenado a fenecer. En efecto, como en el poema de Shelley, “nada queda a su lado /Alrededor de la decadencia de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas”. Todo termina, también la política activa. Todo vuelve al polvo, también lo que parecía inacabable.
Lo interesante del caso es que algunos que se consideran........
