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El maestro de las cortinas de humo

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09.03.2026

Creado: 09.03.2026 | 05:00

Actualizado: 09.03.2026 | 05:00

Pedro Sánchez parece que esté gafado. Cuando no es su entorno el que le perjudica, son factores externos como el despreciable caso de acoso del DAO. Pero el líder socialista es también un superviviente y, sobre todo, un maestro de las cortinas de humo. Es de primero de Política que, si no quieres que se hable de un tema, genera otro para que el debate se desvíe.

En su día, Sánchez fue la exhumación del cadáver de Franco del Valle de los Caídos y su trasladó a un cementerio. El facherío patrio se escandalizó, como no, pero es que el dictador, que debió ser juzgado como el criminal que era y no morir tranquilamente en la cama, no se merecía homenaje alguno. Sánchez jugó la carta de la memoria histórica, la de verdad, la decente, no la que intentan ahora manipular Vox y su marca blanca, el PP.

Luego vendría, entre otros muchos temas como el cambio de hora, el boicot a Israel en Eurovisión. Israel, por supuesto, tiene derecho a defenderse del grupo terrorista Hamás, pero no a cometer un genocidio contra civiles inocentes. ¿Quién puede apoyar a Israel? Pues Isabel I de Madrid que llegó a comparar las protestas contra el equipo israelí en la Vuelta con el asedio serbio a Sarajevo. ¿Se puede ser más ignorante? Pues sí.

Ahora es la oposición a la guerra de Irán. Es imprescindible plantar cara a Donald Trump. Eso es ser patriota y no lo que hacen Abascal, el Arrodillado, o Feijóo, el sucesor de aquel Aznar que nos llevó a la guerra de Irak. Sánchez emplea la baza de su ‘valentía’ para sacar rédito electoral, desde luego, pero es que tiene razón.

La respuesta de Díaz Ayuso al ‘no a la guerra’ no tiene desperdicio: «Les animo a irse solas y borrachas por Teherán». Isa, se puede estar en contra de la guerra y del horrible regimen iraní. No todo es blanco o azul falangista (perdón, negro). Ayuso y Aznar deberían viajar a Irak a ver si encuentran aquellas famosas «armas de destrucción masiva».


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