Philip Roth |
Creado: 08.03.2026 | 05:00
Actualizado: 08.03.2026 | 05:00
Se puede admirar a Philip Roth y yo lo hago. Su libro ‘Pastoral Americana’, me parece formidable, pero el autor tiene un problema con el hombre y el hombre Philip Roth sigue siendo una figura de un sistema patriarcal que acumuló los privilegios de su género. Sus primeras acusadoras, Claire Bloom, su exesposa, y Francine du Plessix, su vecina, fueron las primeras en exponer al abusador pero su denuncia fue malinterpretada y ridiculizada. Lo denunciaron demasiado pronto. Porque en esto de la violencia de género, la cronología es esencial. En el siglo XX, pocas personas estaban dispuestas a escuchar lo que tenían que decir las víctimas y a actuar en consecuencia. Roth podía abusar de su posición, ya que estaba en la cima del poder intelectual y tenía las llaves de él. Si alguien admira a Roth y su obra —e insisto yo pertenezco a este grupo— prefiere mirar a otra parte y no saber que se comportó como un cerdo. Yo no quiero saberlo para poder leerlo tranquila. Las que denunciaron a Roth se encontraron que su amor por el hombre las silenció durante demasiado tiempo. Un corazón roto no parece respetable. Dentro de un marco que exige que las víctimas sean heroicas, ninguna de las dos lo era. No eran lo suficientemente admirables para un prototipo de víctima que no acepta a la mujer inteligente. Qué barbaridad.