Claudia se empequeñece

Ante los muertos y heridos en la tragedia del tren interoceánico, se desató una presidenta iracunda. 

No ante el desastre, sino ante la exhibición del gobierno del que ella es heredera y valedora, su furia no iba dirigida contra quienes planearon y desarrollaron el proyecto sino contra los medios que presentaron los rostros de los muertos y la ineptitud de la política pública de su padre político.

 No quiere una pronta justicia sino un rápido olvido en que no ayuda que la gente ponga caras y nombres a ya 14 muertos y más de 100 heridos –casi la mitad de todos los pasajeros.

El lado más oscuro de Claudia Sheinbaum surge cuando busca culpables de sus propios yerros o los de su antecesor, esas ocasiones en que no quiere deslindar responsabilidades, sino evadirlas. 

No solo buscó desviar la atención hacia periódicos nacionales que no hicieron más que su trabajo, sino que........

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