El vuelo: Certificando para la Libertad |
Eran notas que flotaban en el aire, como entonando un ángelus invisible ante el silencio del mediodía.
Por un instante, mientras los escuchaba, pensé que quizás ese canto —tan frágil y libre— sería suficiente para derribar los enormes muros y las torres de vigilancia que custodian el penal de Cadereyta.
Al entrar, el sonido del mundo exterior se extingue.
Lo sustituye el eco metálico de las rejas que se abren y se cierran a nuestro paso, un ritmo que marca la frontera de lo........