La prueba del 2026

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Llegamos a 2026 en un punto de inflexión

El calendario no tiene magia. Pero varias placas tectónicas —económicas, financieras, tecnológicas y geopolíticas— se moverán al mismo tiempo.

The Economist, en su edición “The World Ahead 2026”, lo plantea con crudeza: el mundo entra en una fase donde el nuevo orden se irá delineando con más claridad, pero también con más fricción.

tensiones geopolíticas, riesgos financieros asociados a deuda y un salto tecnológico que puede acelerar la productividad o ampliar la desigualdad.

La pregunta no es si el mundo será complicado.

La pregunta es si tendremos la madurez institucional y los liderazgos para navegarlo, y aquí entra el corazón de mi libro Silos, celos y círculos íntimos: el mayor riesgo no suele venir de afuera; viene de cómo nos organizamos por dentro

Un país puede tener ubicación estratégica, población joven y acceso preferencial a mercados y aun así fallar si su gobierno y sus empresas operan como archipiélago.

Dependencias aisladas, rivalidades internas y decisiones tomadas en pequeños comités, lejos de la realidad operativa.

Un crecimiento global moderado

Los organismos multilaterales no anticipan un colapso global en 2026, pero sí un entorno de crecimiento moderado y “margen estrecho” frente a las sorpresas. 

El FMI estima que el crecimiento mundial se desacelerará a 3.1% en 2026, La OCDE proyecta que el PIB global se modere hacia 2.9 por ciento.

En otras palabras: 

el mundo seguirá creciendo, pero con menos colchón, en ese tipo de escenarios, lo que define ganadores y perdedores no es la retórica, es la capacidad de ejecución, la consistencia regulatoria y la confianza. 

Y aquí aparece una primera implicación, 2026 exigirá que dejemos de confundir las políticas públicas con la comunicación, la política económica real se hará con coordinación, certidumbre y resultados verificables.

El gran “factor financiero”: deuda, bonos y premio por riesgo

Un punto particularmente relevante del marco de “The World Ahead 2026” es la advertencia sobre el riesgo de tensiones en mercados de bonos, asociadas a que los países ricos “viven por encima de sus posibilidades” y a la vulnerabilidad que eso puede generar.

¿Por qué importa esto? Porque, en un mundo de estrés financiero, los mercados suelen subir el “precio” del dinero para........

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