Orgía legislativa

La Constitución de 1917 surgió de un encuentro de los México confrontados hasta la muerte. 

La revolución se había fracturado y derivó en guerra civil.

Pero en lo que hoy es el teatro de la República, por un breve periodo, las armas callan y dan paso a las voces y a las ideas.

Carlos Fuentes reflexionó que ahí los mexicanos se encuentran y se conocen. Inmenso territorio, la República contenía una nación que nunca había visto su rostro: multicolor y pluricultural. 

En la revolución el norte conoce al sur y el este al occidente.

Carlos Fuentes reflexionó que ahí los mexicanos se encuentran y se conocen. Inmenso territorio, la República contenía una nación que nunca había visto su rostro: multicolor y pluricultural. En la revolución el norte conoce al sur y el este al occidente.

Cuando la revolución degenera en gobierno, la Constitución comienza a ser manoseada una y otra vez. Nunca, sin embargo, con la rapidez y el abuso de estos años.

Gonzalo N. Santos, arquetipo del descaro revolucionario, siendo líder legislativo, decía con desparpajo: “Vamos a darle tormento a la Constitución”.

Morena ha llevado el tormento al grado del suplicio.

Del 2018 a la fecha, se han aprobado 63 reformas constitucionales. En ellas, se han trastocado 106 artículos.

No sólo es el número de reformas: es su gravedad.

Ya hasta el cansancio se ha mencionado el agandalle de la sobrerrepresentación: cínica en esta legislatura, pero existente desde la conformación de la Cámara de Diputados en 2018.

A está súper mayoría grosera y atropellante se sumó un sesgo ideológico que no representa a las dos terceras partes de la nación. Con el 54% de los votos han machacado el texto y el sentido de la Carta Magna: una orgía legislativa.


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