La condena de la historia

No demandan comida. Luz. Gasolina. Esa escasez, brutal e injusta, no es el núcleo de la quema del partido comunista en Morón o de la toma de calles en diversas ciudades, La Habana incluida.

No es, por tanto, el fin del bloqueo la demanda social hecha grito.

Es el hartazgo. ¿A qué? A la precariedad, obvio. Pero........

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