No puedes motivar a nadie
Así que tuve que partirla en dos.
En la primera hablábamos de una idea que me sigue pareciendo buenísima: pagar correctamente no significa, por sí solo, que alguien esté motivado.
Ahora viene la parte más difícil (cuiden su ego al leer lo siguiente).
Tal vez nosotros no motivamos a nadie.
Podemos poner bonos, premios, reconocimientos, metas y comisiones.
Pero al final, la decisión de moverse sigue siendo de la persona.
La nota lo dice de una manera que me gustó mucho: en sentido estricto no existe la “motivación por otros”, sino la automotivación. Nosotros podemos proponer motivos, crear condiciones, premiar o presionar… pero no podemos meternos a la cabeza de alguien y apretar el botón de “échale ganas”.
Y eso cambia bastante la forma de dirigir.
Juan Antonio Pérez-López divide........
