Modelo Nessie

El agua es amarillenta, medio turbia… y completamente indiferente a los turistas que la ven como si en cualquier momento fuera a salir algo.

Les adelanto, no salió nada.

Y aún así, este lugar genera alrededor de 80 millones de dólares al año.

Por algo que probablemente no existe.

La historia ya te la sabes, pero igual la recuerdo porque está chistosa:

1933, alguien “ve” una criatura cruzar la carretera.1934, un médico publica la famosa foto (la del cuello largo saliendo del agua) y el Daily Mail la pone de portada como si hubieran encontrado vida en Marte.

Años después… sorpresa… era un juguete.

Plástico… y un montón de ganas de creer.

Lo que me dejó pensando:

El monstruo nunca apareció.El negocio sí.

Hoteles.Tours.Museos.Llaveros.Playeras.

Un señor (Gary Campbell) lleva el conteo oficial de “avistamientos” como si auditara una empresa del monstruo.

Mil ciento y cacho.Mil ciento y cacho veces que la gente jura haber visto algo que no existe.Y aún así, siguen viniendo. (Más y más cada año)

Ahora, pásate a nuestro hermoso México Mágico.

Conozco demasiados emprendedores (demasiados) que viven esperando a su propio Nessie.

“El mercado todavía no está listo.”“Falta afinar el producto.”“Cuando bajen las tasas, ahora sí.”“Cuando encuentre al socio correcto…”

¿Entonces?

Están parados en la orilla del lago, con binoculares… esperando a que algo mágico suceda para empezar.

En lo que revisas, alguien más ya puso el hotel enfrente.

Es llamativo como Escocia no descubrió un negocio porque comprobó que el monstruo existía.

Lo construyó entendiendo que la gente no paga por certezas.

Paga por historias.

Nadie viene al Lago Ness porque sabe que Nessie está ahí.

Viene porque quiere creer que podría estar.

Y esa pequeña diferencia (esa línea delgada entre certeza y posibilidad) vale 80 millones de dólares al año.

En mi opinión, proyectos o negocios que sí jalan no nacen cuando todo está perfecto.

Nacen cuando alguien deja de esperar “validación divina” y empieza a construir algo con lo que tiene.

Lanzan incompletos.

Ajustan en la marcha.

Se equivocan con gente viéndolo.

Y dejan que el mercado decida si el monstruo era real… o si nunca hizo falta.

Porque al final pasa algo curioso:

El lago sigue igual.El monstruo no existe.Y aun así, hay gente aprovechando al monstruo todos los días.

La pregunta ya no es si el monstruo va a aparecer.

Es si tú vas a seguir esperándolo.


© Detona