Las verdaderas heroínas no usan capa… usan filipina

No solo desde un escritorio, menos desde la bata blanca del médico, sino desde un lugar fascinante: las clínicas de aplicación de medicamentos biológicos.

Como todo inicio, todo era nuevo para mí.

Los procesos, los pacientes, la responsabilidad, el rigor. 

Yo llegué con sistemas, flujos, tecnología: control de pacientes, agenda, recepción, orden. 

Llegué con diagramas, con lógica, con la intención muy noble de “mapear la operación”.

Y ahí fue donde me topé con algo que no me dijeron en ningún lado.

Las enfermeras.

No como figura romántica, no como imagen de póster.

Como columna vertebral del sistema.

Porque mientras uno diseña procesos, ellas ya los están ejecutando.

Mientras uno piensa en “optimizar tiempos”, ellas ya están conteniendo........

© Detona