La carta que llegó dos veces

Se llamaba Rerum Novarum “de las cosas nuevas”.

El sacerdote, probablemente con el calor pegándole en la nuca, lo leyó dos veces antes de subirse al púlpito.

Abajo, los hombres lo escuchaban con la camisa todavía manchada de carbón. Venían del ferrocarril, de los primeros talleres, de los telares que empezaban a meterle ritmo inglés al algodón mexicano.

Ese domingo pasó algo raro:

Saltillo en 1891 me imagino que olía a carbón, aserrín y a gallinero.

El tren había llegado apenas nueve años antes, y con él llegaron también las cosas como: jornadas de catorce horas, niños trabajando, salarios que alcanzaban para sobrevivir… pero no para vivir.

León XIII no estoy 100% seguro si escribió pensando en Saltillo o Coahuila. 

Pero si sé que escribía sobre Manchester, Lyon, Milán.

Aunque acá se entendió también.

La encíclica defendía el derecho a organizarse, cuestionaba salarios injustos y decía algo que, para la........

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