Pleito de vecindad
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México lleva ocho años con un crecimiento insuficiente y sin incentivos para lograrlo.
No es una opinión, es aritmética.
Y un país que no crece, que carga corrupción como quien carga una hipoteca vencida, que ya no tiene margen de maniobra económico ni financiero, no se puede dar el lujo de mentirse a sí mismo.
Esa frase debería estar grabada en la puerta de Palacio Nacional.
En cambio, lo que hay ahí adentro es exactamente lo contrario:
Un aparato entero dedicado a que el país no vea el tamaño real de su propios fracasos .El cambio que se necesita no es misterioso. Reducir el gasto corriente.
Desregular la economía.
Liberar las trabas a la inversión y sobre todo, deshacerse de ese nuevo sector paraestatal, bancos, ferrocarriles, puertos, y la lista sigue, que no es política industrial, son abismos financieros y de corrupción con nombre de proyecto insignia.
Nadie en Hacienda lo va a decir así, pero cualquiera que haya hecho números lo sabe.
El problema no es que México no sepa qué hacer. El problema es que sabe exactamente qué hacer y decide no hacerlo, porque hacerlo cuesta votos y no hacerlo, por ahora, no cuesta nada visible.Ahí está la trampa.
Porque no hacerlo tampoco es gratis, ese es el error de cálculo.
No hay lonche gratis, y este gobierno cree que sí lo hay.
Cuando un Estado se niega a reconocer el costo real de su gasto, tarde o temprano tiene que........© Detona
