El silenciamiento del juicio: un costo oculto de la semiótica digital.

Al carecer de un horizonte temporal extendido.

—Lo que podríamos llamar un futuro profundo—, el individuo queda anclado en un presente perpetuo y fragmentado, una desorientación profunda sobre quienes somos y hacia donde vamos donde la planeación cede ante la improvisación. 

En este vacío de prospección, la semiótica coherente, aquella que permitía construir relatos de sentido y pertenencia, está perdiendo la batalla definitiva contra la dictados de la instantaneidad. 

Un ejemplo nítido de este desplazamiento lo observamos en la transición del debate público hacia la dinámica de la "reacción" inmediata: 

Mientras que una propuesta política o social de antaño exigía una lectura de sus implicaciones a largo plazo, hoy se consume y se juzga a través del like o el hate, impulsos que sustituyen la reflexión por el espasmo digital. 

La arquitectura del pensamiento, que requiere tiempo y silencio para fraguar, es demolida por un bombardeo de micro-estímulos que nos obligan a operar en un estado de alerta constante, donde el símbolo ya no representa una idea, sino que detona una respuesta flemática. 

La batalla entre el........

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