Debemos hacernos cargo de nuestro capital natural

Aunque la zona urbanizada representa apenas una pequeña parte del territorio estatal, depende de ecosistemas mucho más amplios que captan agua, regulan el clima, protegen el suelo y reducen riesgos como inundaciones, sequías y olas de calor.

Por eso, proteger y restaurar nuestro capital natural no es un lujo ni un asunto exclusivamente ambiental: es una obligación económica y social. 

Si se deteriora esta infraestructura natural, aumentarán la escasez de agua, los daños por fenómenos extremos y los costos de infraestructura.

En esta........

© Detona