No querer |
Nunca fui buen estudiante, y es que a mi poca capacidad de aprender unía la pereza que me acompaña toda la vida. Esa actitud surgió especialmente en la universidad pues, y me lo dijo ama, parecía no querer terminar. Y efectivamente, cuando la acabé se me hundió el suelo bajo los pies en tanto mis aitas se habían quitado al tercero de en medio, todavía les quedaban tres y yo dependía de mí. Me di cuenta de que era vago y no me había........