De otra pasta |
Desde luego que eran otros tiempos, sin punto de comparación con los actuales. Por eso era posible que alguien que se autodefinía como “un aldeano” (y no lo decía precisamente para parecer humilde o quitarse importancia) permaneciese durante más de un mes con un dedo roto de la mano derecha y sin dejar de jugar. La proximidad de partidos de enjundia le llevó a mantener en secreto una lesión incompatible con su demarcación, que ocultó........