¿El Mito del Caos Global?
No hay ni conversación general alguna, ni introducción a cualquier tipo de análisis y propuesta de futuro, ya sea en temática económica, social o política, que no incluya una breve, al menos, introducción que resulte un contexto de incertidumbre, complejidad singular y/o referencia a una potencial parálisis fruto de la “nueva era” que vivimos. Mencionar geoeconomía, geopolítica, resiliencia y desafección tanto a modelos existentes, como a instituciones de gobernanza, liderazgos y apuestas estratégicas, parecería condicionar cualquier tipo de postura, posicionamiento, en y desde la duda y, por supuesto, una buena excusa para trasladar la responsabilidad de la toma de decisiones (sea la que sea) a terceros con la consecuente exención del compromiso individual.
Si en el contexto anterior pretendes incentivar, convencer, o compartir proyecciones de futuro (inevitablemente complejas), a tus interlocutores, con mensajes de contribución y orientación a “apropiarnos de nuestro futuro” y no dejarlo en manos de los demás, heredando así lo que otros decidan y no aquello que nosotros deseamos construir, se te trata de “optimista o iluso” (en el mejor de los casos) o “desinformado” o anclado en “otros tiempos”, y falsas ilusiones por tiempos superados, en los que la colaboración e interacción (por pequeña o aparente que fuera) de entonces, resultaría imposible en el “siempre nuevo mundo” que hoy vivimos. Así, encontrar un interesante artículo en las publicaciones de Project Syndícate (página de opinión pública internacional repleta de grandes firmas), bajo el título que copio en este artículo, creo que resulta de gran oportunidad: The Myth of Global Chaos (El Mito del Caos Global).
Qué duda cabe que, parecería que asistimos a un nuevo espacio caótico en el que podemos caer en la tentación de pensar que la situación actual ha aparecido, sin aviso previo, de la noche a la mañana, y que, es única, que “otros tiempos siempre fueron mejores y mucho más sencillos y confortables, plenos de certezas, certidumbre, estabilidad y plenitud de oportunidades para todos”, lo que llevaría a la simplicidad de añorar el pasado, aborrecer el futuro expectante y justificar una sensación de pasividad. Fruto de este debate persistente, estos días, repasaba un documento-informe que ya he comentado, en esta columna, en otras ocasiones y que revisito, como una buena guía y ejercicio para adentrarnos en realidades diagnósticas de partida y referencia para transitar en el mundo de la prospectiva, cara a orientar nuestros ejercicios........
