El Calendario Zaragozano, el internet de entonces |
En verano corremos el riesgo de alojarnos en un lugar sin wifi. Y, en casos más extremos, incluso sin cobertura para datos. Eso saca de quicio no solo a workaholics neocapitalistas, también a yoguis, veganas y naturistas de todo tipo.
En esas circunstancias se corta el cordón umbilical con la globalidad. Se produce una especie de síndrome de abstinencia de la IA, los motores de búsqueda y las redes sociales. Hay quien llega a recuperar ese vetusto hábito de comprar el periódico y se sorprende leyendo ¡¡en papel!!.
Ahí es cuando la gente se da cuenta de que no resulta imprescindible saber qué está sucediendo ahora. O hace unos minutos. Que lo que pasó ayer ya es más que suficiente, aunque en otras circunstancias nos parezca demodé. ‘Ayer’, esa remota época comparable a la Edad de Bronce.
Aunque parezca mentira, en los veranos vintage sucedía algo parecido. De repente, dejaba de existir la salita del piso en la ciudad con su tele en blanco y negro cubierta por un........