Cuidar lo común: medio ambiente, sistema público y fiscalidad justa
Durante demasiado tiempo hemos hablado del medio ambiente como si su protección dependiera únicamente de decisiones individuales -reciclar más, consumir menos, usar menos el coche, ahorrar agua o energía- y todo importa, por supuesto, ya que cada gesto cuenta. Pero conviene no confundir la responsabilidad personal con la capacidad real de transformación. Hay ámbitos de la vida que solo pueden ser protegidos de verdad desde lo colectivo. Y el medio ambiente es, quizá, uno de los ejemplos más claros. Los incendios que asolan nuestro país nos están poniendo un espejo sobre nuestra realidad.
Ninguna persona, por comprometida que esté, puede descontaminar una ría, restaurar un ecosistema degradado, proteger un parque natural, construir una red de saneamiento, garantizar agua limpia, vigilar la calidad del aire o poner en marcha una transición energética justa. Son tareas que necesitan planificación, conocimiento técnico, inversión sostenida, regulación, coordinación institucional y mirada a muy largo plazo. Es decir, necesitan administraciones públicas fuertes, políticas de largo recorrido independientemente de quien gobierne.
La historia reciente de nuestro entorno lo demuestra con claridad. La recuperación de la ría de Bilbao no fue el resultado espontáneo del mercado ni de una suma de voluntades individuales aisladas, ni de un partido político. Fue una apuesta colectiva, sostenida durante años, con inversión pública, cooperación institucional, decisiones técnicas y voluntad política. Fue la verdadera transformación de Bilbao, mucho más que el llamado efecto Guggenheim. Hoy miramos la ría como parte de nuestra identidad urbana, social y emocional. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que era símbolo de degradación ambiental, una cloaca a cielo abierto. Su transformación nos recuerda que cuando lo público actúa con ambición, constancia y recursos, puede cambiar la realidad.
Lo mismo sucede con la depuración de aguas, la recogida y tratamiento de residuos, la protección de los montes, la prevención de incendios, la movilidad sostenible, la eficiencia energética de los edificios públicos o la conservación de la biodiversidad. Son aspectos que forman parte de nuestra vida cotidiana, aunque muchas veces no reparemos en ellos. Respirar un aire más limpio, beber agua segura, disfrutar de espacios........
